lunes, 27 de agosto de 2012


LA GENERACIÓN ENGAÑADA


Llegaron a la vida pendidos de la cuerda inefable del asombro. Cada rayo de tenue luz era un esplendoroso amanecer ante sus ojos y estupefactos ante el descubrimiento continuo del milagro de la vida, se aferraban al sueño de la realidad existencial. Si ya comenzaba todo con esta fuente inagotable de sorpresas, ¿qué no manaría de la posibilidad maravillosa del futuro? Por su parte, el ansia de experiencias y conocimientos será incuestionable y todo dependerá de los modelos a imitar que les mostremos. De modo que su curso será reflejo de lo que padres, profesores y sociedad en general le inoculemos. Salvo excepciones de enfermedades mentales de carácter biológico, todos los niños vienen inocentes y son la palpación evidente de la alegría ante la esperanza eterna en una existencia mágica. Así lo imagino y así lo creo, pero pasadas unas décadas, o incluso años, ya será imposible retornar a aquel estado inicial.

¿Qué ha pasado para que aquellos niños se hayan convertido en nuestros jóvenes de hoy, sin posibilidad de futuro, tan pesimistas algunos, absolutos incrédulos del sistema social en el que les ha tocado vivir? Porque si algo tengo claro es que, en este juego atroz, ellos no han sido más que víctimas, la pelota con la que hemos jugado todo este tiempo (las últimas décadas) y que nos pateábamos los unos a los otros, como si ardiese nuestra piel a su contacto. Los padres siempre corriendo, huyendo de las responsabilidades familiares, para acelerar nuestra ansiedad por la consecución del éxito profesional y del absurdo prestigio social. Ya se encargarían los profesores, pesábamos convencidos, que para eso les pagan, para enseñarles y encauzarles en el divino destino que impone el modelo social capitalista. Es decir, convertirles en la copia perfecta de nosotros mismos, cargada de los mismos autoengaños y de la misma estupidez que destilamos al pensar que es más quien más tiene y que nuestros valores fundamentales se circunscriben a la acumulación de propiedades. El problema se planteó cuando a esos profesores les fue imposible competir con el culto a las apariencias de los padres que, sin ningún esfuerzo requerido, les otorgaban complacientes regalos inmerecidos a sus hijos, como reflejo visual de la importancia social de la familia. Si el hijo del vecino tenía un buen coche, uno le compraba al suyo el mejor; si el hijo de mi hermano no era más que un miserable carpintero, el mío sería al menos universitario, aunque en realidad no sea más que un gilipollas que está todo el día ciego de porros de maría y no aspira a nada más en la vida que ha devorar todo aquello que se le ponga a tiro. Esa lucha competitiva, sin tener en cuenta los valores de la humanidad, ni la moral más dignificadora, es lo que ha ido pervirtiendo y erosionando la mentalidad inocente de nuestros jóvenes actuales y los está convirtiendo en hombres y mujeres totalmente perdidos en el entramado de esta crisis, en la que las vacas ya escuálidas han dejado de dar leche. Y no olvidemos la importancia que han tenido en el diseño social de la nueva juventud otros ámbitos perversamente nocivos como la publicidad, la moda, el culto a los mitos futbolítiscos, el ocio cada vez más virtualizado frente a la opacidad de la realidad, o los concursos televisivos como los dedicados, supuestamente, al descubrimiento de talentos, cuando la verdad es que sólo se buscaba el rentable negocio de la explotación de un modelo prediseñado y repetido hasta la saciedad. Cambian al chico o chica, pero el modelo siempre es igual. Desde ese mensaje inicial en el que le dicen al joven: “no estudies, para qué te vas a esforzar, ven a la tele con nosotros y hazte famoso y rico de la noche a la mañana”, hemos ido grabando en sus cerebros la evidencia de la mentira en la que todos hemos estado viviendo tanto tiempo. Esa es la educación que, entre unos y otros, hemos estando dando a nuestros hijos en los últimos treinta años. Y han estado viendo durante mucho tiempo en las pantallas, cómo les vendían a inútiles semianalfabetos que por el simple hecho de tener una cualidad física, atlética o farandulera, merecían toda la atención de unos medios que los presentaban como el mejor de los ejemplos a seguir.

Aunque para ser veraz, también he de decir que a pesar de todo muchos de nuestros jóvenes han logrado aislarse de tan aplastantes campañas de manipulación mental y, hoy en día, deberían ser reconocidos como lo que son: jóvenes muy preparados en sus distintos ámbitos profesionales, aunque desgraciadamente no divisen dicho futuro laboral en España y tengan que emigrar obligadamente a otros países con ansias de acogerlos. Pero aún así me atrevo a afirmar que la parcelación y sectorización de sus conocimientos les restringe muchas veces para la ejercitación del pensamiento complejo que se hace necesario hoy en día para comprender el concepto universal de este mundo tan globalizado, porque les hemos insistido tanto en la necesaria especialización para la consecución del futuro éxito laboral que nos hemos olvidado de la transmisión de los valores democráticos, tan esenciales para su convivencia social.

Estos son los jóvenes que hemos construido, desde nuestro imperante modelo social y de convivencia: jóvenes que adoran el dinero y las posesiones por encima del amor y del maravilloso goce de compartir la alegría existencial con otros seres humanos; jóvenes con buenos sentimientos en el fondo, pero enfrentados a la continua exigencia de tener que competir con los modelos que les inducimos a seguir; jóvenes que fueron felices con el asombro maravilloso al descubrir un simple amanecer, pero a los que hemos convencido de que eso del amanecer no es más que una estúpida tontería y que lo que realmente hace feliz al hombre es imponerse a otros hombres en la competitiva lucha en la que más tarde o más temprano habrá de verse envuelto. ¿Y ahora qué? ¿Será posible enmendar nuestro error? Porque ya no crecen los edificios donde nuestros jóvenes colocaban ladrillos a cambio de una nómina con la que adquirir a plazos el coche guapo para fardar; ahora ya, cuando terminan la carrera universitaria tienen como único futuro patearse las calles diariamente para jamás encontrar un puñetero curro; ahora si no tienen un padre con influencias que consiga colocarlos no tienen posibilidad alguna de incorporarse al mercado de trabajo, estén o no magníficamente preparados; ahora España tiene a más del 50% de jóvenes en paro y la única salida es imitar la emigración que ya sufrieron los abuelos; ahora ya no existe la esperanza, ni el sueño, ni acaso nada más que la cruel desesperación, la angustia de la espera bajo la muerte de toda fe. Ahora, ¿qué podemos hacer? Y más importante, ¿qué está tratando de hacer nuestro gobierno?

Para mí la prueba más palpable de la ceguera deshumanizada de este gobierno se evidencia en cómo está enfocando el terrible drama que están sufriendo nuestros jóvenes, que han sido engañados y ahora son olvidados y tirados a la basura como si fuesen prescindibles. El error que ha cometido nuestro gobierno al querer restringir la ayuda de 425 euros a los jóvenes que viven, obligados por la situación económica, en el hogar paterno, materno o de los abuelos, es imperdonable. Porque les está cerrando toda fuente de esperanza a quienes más razones tenemos para dárselas, ya que ellos y no los miserables políticos que nos gobiernan, serán los que logren finalmente sacarnos del profundo pozo de esta farsa y estafa montada por especuladores y que ellos llaman crisis. Nuestro gobierno está tan ciego de soberbia que no alcazarán nunca la capacidad de ver las dimensiones del tsunami social que están generando con sus decisiones peligrosamente suicidas. Nuestros parlamentarios tienen una media de edad de 53 años y cierran la puerta a una posible renovación de las ideas, denostan a la juventud, condenándola al ostracismo, silenciando sus voces y humillándolos sin compasión  Si la política económica que el gobierno de este país defiende ya es letal y le añadimos encima la constatación del abandono de los jóvenes y el desprecio que parecen sentir por las ideas regeneradoras que pudieran venir de la frescura de la juventud, ¿qué esperanza le va a quedar a nuestros jóvenes? ¿Alguien en su sano juicio piensa que la juventud se va a resignar a ver pasar los años, encerrados en una habitación de la casa de sus padres, condenados a la exclusión social de la miseria económica, hasta que descubran a los 40 años que jamás hallarán una salida para su dramática situación? ¿Alguien en su sano juicio puede llegar a creer que se convertirán en seres sumisos sin capacidad organizativa en sus postulados de rebeldía ante la injusticia impuesta por decreto? ¿Alguien en su sano juicio se atrevería a afirmar que no entenderá como legítimo un movimiento social conjunto de la toda la juventud española reclamando su existencia como colectivo vital y necesario para nuestro país? ¿Alguien sería capaz de culparles cuando, llevados por la desesperación más angustiosa, sean capaces de llevar a cabo actos de rabia y violencia incontrolable? ¿Acaso, después de todo esto, si llega a ocurrir el joven tsunami de violencia que se nos adviene, tenga todavía el gobierno del PP la osadía y la desvergüenza de presentarnos como culpables y condenables a nuestros hijos?

 Este gobierno esta cultivando en todos los campos de España la semilla del odio y de la violencia y lo saben, son conscientes de ello, lo están haciendo con soberbia y sin pudor alguno y, algún día, tendrán que pagar por ello, porque han de saber que la fuerza natural de la juventud es irrefrenable y que sus políticas desiguales e injustas están encendiendo demasiadas mechas. La soberbia, el cinismo de sus mentiras y la deshumanización de sus políticas es un cóctel altamente incendiario que muy pronto estallará y lo arrasará todo. Veremos expandirse los extremismos, la sinrazón, el reguero del odio goteando sangre en nuestros ojos. Será terrible. Ojalá tomemos conciencia del problema a tiempo. Ojalá nuestros gobernantes recapaciten y logren darse cuenta de su error y consigan pararlo a tiempo y no lleguemos a ver jamás  cómo las víctimas, hartas ya de serlo tan injustamente, decidan convertirse en verdugos asesinos.            

viernes, 24 de agosto de 2012


EL RESURGIR DEL FASCISMO

Quisieron celebrar el inicio de la revolución con el más impresionante de los conciertos, pero fue un desastre. Poco a poco, la música esplendorosa de Mozart se fue derrumbando al ritmo que iban apareciendo cadáveres sobre el escenario. Aún así, al director le fue imposible averiguar quién era el asesino. Las primeras víctimas fueron los vientos, luego enmudecieron los violines y, más tarde, los truenos contundentes de la percusión. Sólo al final, cuando ya quedaba únicamente un músico, logró acertar con el verdugo. Pero ya era tarde, el veneno del dardo clavado en su cuello comenzaba a hacer efecto. Desde entonces, en los teatros sólo se podía oír la música de Wagner, interpretada por la flauta-cerbatana.

jueves, 23 de agosto de 2012


LA RAZÓN DE LOS LOBOS


“La censura para la prensa es necesaria; cada vez más necesaria. Pero no para que la ejerza un gobierno en beneficio de sus fines particulares o de los gobernantes, eso siempre es condenable. En cambio, cada día estoy más convencido de que es indispensable una censura de prensa ejercida no a beneficio de los gobiernos, sino precisamente en contra de ellos. Nunca será tan dañino lo que un periodista rebelde escriba como lo que un gobierno inspira y hace escribir. Las campañas de un periódico de oposición pueden ser fatales para un político o un régimen; pero las campañas alentadas por los gobiernos pueden desencadenar una nueva catástrofe mundial. Censura, sí; pero para los políticos y los gobiernos que se valen de la prensa. Lo horrendo, lo espantoso, lo que tiene consecuencias incalculables es el estado de opinión unánime que en un momento dado un gobierno puede provocar en un país por medio de los periódicos. Yo sueño en una censura de prensa ejercida por un tribunal internacional con un alto sentido de la justicia y una autoridad indiscutible; un organismo análogo al tribunal de justicia internacional de La Haya, que llegado el caso pudiera cortar ciertas propagandas infames que los gobiernos mismos alientan.  ¿Cree usted que en estos momentos no sería la salvación de Europa que una censura internacional de prensa impidiese las campañas ferozmente nacionalistas de los gobiernos que están dispuestos a lanzar nuevamente a sus pueblos a una guerra?”. Estas palabras las pronunció Teodoro Wolf, director del periódico Berliner Tageblat, que ya tenía ante los ojos el panorama nazi de Alemania, en el año 1928, al periodista español y republicano Manuel Chaves Nogales. Nadie le hizo caso entonces y su periódico, cuatro años más tarde, se convertiría en el instrumento de propaganda más eficaz del régimen nazi, ya sin él que, posiblemente, acabaría extirpado (era la expresión favorita de Hitler) en algún campo de concentración del nazismo.

Parece increíble que hayan pasado 84 años desde entonces y a pesar de la experiencia de tantas guerras, desastres y muertes de inocentes provocadas desde la manipulación mediática de los gobiernos, aún no existan esos organismos de justicia internacional que sí pudieran haberlos evitado. ¿De qué se preocupa la justicia entonces, si ni siquiera se preocupa de una cuestión tan evidentemente injusta? La última prueba de la felonía que un periódico puede ejecutar con los ciudadanos indefensos e inocentes de su pueblo a través de la flagrante complicidad de su gobierno la tuvimos ayer en España, con esa portada miserable que el director de La Razón ordenó imprimir y en la que todos hemos podido ver la fotografía, caricaturizada al estilo de los forajidos del oeste americano de antaño, de Manuel Sánchez Gordillo, bajo el epígrafe “No se busca”. Se ve que España, con el gobierno del PP, ya camina por las mismas andanzas por las que el régimen nazi del asesino Adolf Hitler comenzó a diseñar mucho antes de que ganasen las elecciones. Entonces, en aquella Alemania sumida en una crisis tan profunda como la que hoy vivimos en España (también tenían más de 5 millones de parados), eran las “Secciones de Asalto”, formadas por las adoctrinadas milicias juveniles del nazismo, las que se ocupaban de extirpar a los señalados en los medios. ¿Quién nos podría asegurar que ahora en España no serán las juventudes de “España 2000” o de “Democracia Nacional” o de tantos otros grupos ultraderechistas que resurgen desde las cenizas franquistas, tras el triunfo electoral del PP, las que se pensarán en la obligación de extirpar a los enemigos del nuevo régimen? Pronto veremos si cumplen las amenazas que ya han proferido contra el alcalde de Marinaleda. De lo que sí estoy convencido es que personajes como Ynestrillas y Anglada ya estarán haciendo acopio de pistolas y de que estarán dispuestos a repartirlas entre sus fanáticos acólitos lo antes posible. Ya no temen mostrarse abiertamente, es la clara manipulación mediática desde el gobierno la que les está otorgando licencia para ello, sin que ningún organismo de justicia trate de evitarlo. Y pronto, antes de que nos demos cuenta, veremos caminar por nuestras calles a las nuevas milicias fascistas. No es casual que los papis del PP valenciano estén pagando hasta 500 euros para que sus hijos sean entrenados en campos de verano por oficiales derechistas del ejército y de la guardia civil, enseñándoles disciplina y cómo ser soldados ejemplares de la causa. No es casual la expansión de PxC (Plataforma por Cataluña), con sus ideas racistas y socialmente segregacionistas en pueblos del interior de Cataluña y los barrios periféricos de las grandes ciudades (en el ayuntamiento de Vic ya han colocado 5 concejales con el 21% de los votos en la últimas elecciones municipales). No es casual el crecimiento de “España 2000” o de “Democracia Nacional” en la costa valenciana y en las grandes ciudades españolas como Madrid o Sevilla. No es casual que, ante la posible debacle del PP en unas próximas elecciones, 2000 de sus afiliados se hayan pasado al nuevo partido creado alrededor de Mario Conde. Nada de todo esto es casual. El adoctrinamiento generalizado ya está diseñado y a través del dominio de los medios informativos y de la dogmatización ideológica del Opus Dei en las escuelas, con la connivencia del ministro Wert, intentarán realizarlo a gran escala, mientras la justicia nacional e internacional siga sin inmutarse. Y si no logramos frenar a estos lobos estaremos abocados al infierno trágico de una nueva guerra.

Siento mucho escribir esto, pero no puedo mentirme ni mentiros. Este es el negro panorama que diviso en un futuro cercano. Ojalá esté equivocado y me acabe convirtiendo ante vuestro ojos en un agorero de opereta que reboza en el barrizal del pesimismo. Ojalá acabéis demostrándome que mis palabras tan sólo son producto del delirio de un viejo, porque yo ya no tengo edad ni fuerzas para luchar en nombre de la libertad, la justicia y la democracia que con tanta lucha, sangre e incluso vidas denostadas logramos restaurar tras el franquismo. Ahora es el momento de los jóvenes amantes de la paz, de la justicia y la equidad, de los que aún les quedan fuerzas para  defender la dignidad humana. Yo, si mis pesadillas llegan a cumplirse, me retiraré a alguna cueva en mitad de algún monte perdido, allá donde nadie pueda encontrarme, pues preferiré eso antes que ver como estos salvajes deshumanizados se dedican a sembrar cadáveres sobre el asfalto. 

SIN FUTURO


Cuando el joven leyó la tercera acepción de la palabra futuro en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Valor o mercancía cuya entrega se pacta para después de un cierto plazo, pero cuyo precio queda fijado al concertar la operación”, decidió dejar de estudiar y dedicarse a asesinar políticos, banqueros y empresarios del país.  

miércoles, 22 de agosto de 2012


LAS SEMILLAS DEL ODIO


No podemos reducir la historia a un simple anecdotario que contamos según nos interese. Hemos de conocer bien la historia antes de diseccionarla y reducirla al sectarismo que nos interesa. Si no conocemos bien la historia jamás podremos aspirar a cambiarla. Ese es el mayor problema que tiene nuestro país: la unificación de la ignorancia suprema con la soberbia que pretende cargarnos de razón sin tenerla verdaderamente, ya que se basa en razonamientos tan sólo impostados. Necesitamos leer más, culturizarnos más, al menos tanto como los islandeses, para tener la posibilidad de cambiar la cosas para mejor, sin que el drama de la violencia y la muerte aparezcan por medio. Sólo hablamos, protestamos, exponemos ideas copiadas de los otros, sin discernir el grado de manipulación que eso puede conllevar. Somos borregos que impostadamente nos creemos líderes, dentro de un gran rebaño de borregos al que el pastor domina a través de la orden que da a sus perros y no nos damos cuenta. España no tiene reyes, ni políticos, ni empresarios, ni obreros, ni ciudadanos en el trono, es el Dios de la ignorancia el que reina sin compasión. Ya me carga demasiado las comparaciones descontextualizadas y descontemporaneizadas que muchos hacen de la transición española. Ahora el contexto es absolutamente distinto al de entonces, con la sombra de una posible nueva guerra civil entre españoles. Es muy fácil hablar de democracia cuando se ha vivido toda la vida en ella, aún cuando ésta pueda ser catalogada como irreal desde muchos ámbitos, pero no es nada fácil construirla desde la ruptura de un régimen antidemocrático y dictatorial, con lo muertos diarios que anunciaban los periódicos de la época y con las presiones que entonces existían por parte del ejército profascista, el movimiento falangista, la legalización legítima del partido comunista, etc... Si perdemos la capacidad de contemporaneizar, perdemos totalmente la capacidad de análisis objetivo y eso es dar palos de ciego en algo tan importante como la cohesión social. Si perdemos la capacidad de contextualizar estaremos abocados al caos y al resurgimiento de fantasmas que ya creíamos olvidados.

No es casual el nuevo arraigo en la sociedad del neofascismo, como tampoco lo es el avance de la visión extremista de muchos individuos y grupos que se autodenominan de izquierdas y que califican de fascista a cualquiera que disienta con ellos, sin que ni siquiera sean capaces de ver que sus postulados están más cercanos a la dictadura del proletariado al estilo de Stalin que a una verdadera consciencia democrática. El mensaje interesado desde ambos extremos que se da a la población, diciendo que lo que tenemos no es democracia y de que ésta no es la mejor solución para la convivencia social y en paz de la ciudadanía está abriendo una brecha en la cohesión social que difícilmente podremos después arreglar. Tenemos que decir alto y claro que sí vivimos en una democracia y que no existe mejor sistema para la convivencia del ser humano. Otra cosa distinta es que nuestra democracia española adolezca de muchos fallos y debamos, obligadamente, mejorarla. La corrupción y deshonestidad de nuestros dirigentes electos no es consecuencia de la democracia, sino de nuestros fallos específicos en la democracia que hemos desarrollado, muchos de ellos producto de la codicia desmedida de quienes ostentan el poder y la ambición interesada de quienes aspiran a él. Entre unos y otros han defenestrado los valores morales y éticos de la democracia, fomentando la ausencia de transparencia en sus gestiones ante la ciudadanía y la ausencia de control por parte de las instituciones que deberían velar por la honestidad e imparcialidad en las decisiones políticas y económicas.  Y todos nosotros estamos moralmente obligados a restituirlos: la justicia, la igualdad, la equidad, la dignidad humana y el interés del conjunto de la sociedad española (sin diferenciaciones) por encima de los intereses partidistas o particulares. Pero todo ello se conseguirá únicamente si aclaramos de forma diáfana el concepto democrático, teniendo en cuenta la pluralidad de ideas y pensamientos. Es decir, que únicamente lo podemos conseguir desde el consenso y no desde el fomento de la confrontación ideológica, tal y como tratamos de hacer en estos momentos de sinrazón. Y lo peor de todo es que mientras nosotros discutimos, protestamos y copiamos sin pudor las ideas de los otros, la miseria crece en nuestro país, el sufrimiento es cada vez más extremo y el drama de la imposibilidad de subsistencia se acrecienta cada vez más en las familias y en los barrios de nuestras ciudades, siendo la mejor semilla para abonar los campos del odio hacia el otro, ese semejante que ya empezamos a catalogar como el mayor de todos los enemigos y al que sería necesario exterminar.   

lunes, 20 de agosto de 2012


EL PIRÓMANO


Yo sólo quería escapar. Salir de aquel colchón y respirar aire fresco. Avanzar hasta la puerta de salida y trepar por las paredes del pasillo. Tocar el techo y bajar de nuevo al suelo. Abrir la puerta de las habitaciones de invitados y observar sus caras sorprendidas mientras gritaban: ¡Fuego! Y correr de nuevo, correr o volar hasta extinguirme.  

sábado, 18 de agosto de 2012


VUELVE EL LOBO


Vengo diciendo desde hace tiempo que temo un conflicto dramático entre los españoles. Las expresiones llenas de violencia, de rencor y de venganza en las redes sociales y, fundamentalmente en los foros sociales y políticos fueron durante un tiempo algo cotidiano y aún lo son, aunque desde que se frenó el conflicto minero y las represiones policiales ha decaído un poco. Este tipo de expresiones suelen venir siempre de los mismos colectivos, generalmente del ámbito semiclandestino de las posturas anarquistas más radicales, pero ahora el panorama está cambiando y ya se nota infiltrada el ansía de venganza en sectores menos antisistemas de la sociedad, pudiendo cualquiera leer frases que incitan a la violencia en los comentarios de jubilados, amas de casa, bomberos o niñeras, por ejemplo. La desesperación avanza, el malestar se generaliza con los nuevos recortes del PP, el realismo de la miseria amenaza a ciudadanos amables y los transforma, de la noche a la mañana, en defensores del latrocinio y el crimen ideológico. Un veneno letal que va conquistando poco a poco nuestras venas, infectando cada célula de nuestra sangre.

Todo esto lo saben muy bien en las ocultas madrigueras de los lobos de la ultraderecha, donde falangistas, fascistas y usurpadores de la patria y amantes de su falso orden social, ya preparan la estrategia que les pueda conducir al triunfo anhelado: la dominación de los de su clase ideológica sobre todos los demás, es decir, nosotros. Yo no sé qué opináis vosotros, pero yo cada vez los detecto con más frecuencia en los foros de las redes sociales, hablando sin pudor de su ideología, reclamando la aniquilación de los políticos, la toma o quema del parlamento o, simplemente, sembrando minas explosivas con palabras xenófobas y falsas promesas de una nueva España libre, soberana y… (lo de apostólica aún se lo callan, pero al tiempo). Desde algunos foros ya se nos presentan incluso algunos líderes que pudieran seducir al pueblo, como Mario Conde o el propio García Trevijano y su grupo “Libertad Constituyente” que, con la escusa de elaborar una nueva constitución entre todos… (¿no os suena en algo al 25S?). Pero deberíamos preocuparnos aún más, porque la infiltración en el mismo 15M o de grupos afines y nacidos con similar (supuestamente) intencionalidad es cada vez mayor, aunque hasta ahora, en muchos casos, hayan pasado desapercibidos.

Quisiera hablaros desde aquí de un caso, a mi parecer flagrante que no sé si todos conocerán. ¿Han oído hablar de un grupo de Facebook llamado “Trabajadores autónomos arruinados por la crisis, ahora hablaremos nosotros”? Pues búsquenlo, pidan la entrada al grupo y supervísenlo durante un tiempo y verán a qué conclusiones llegan. Debemos tener en cuenta el pensamiento maquiavélico de los fascistas, sus triquiñuelas estratégicas y, desde luego que esta vez han sabido elegir, escogiendo a uno de los sectores sociales más castigados económicamente con esta crisis dramática que padecemos los españoles desde hace ya 5 largos años. Con la seductora idea de formar un frente común que defienda los intereses conjuntos (mucho de ellos justos, nadie lo niega) ante el gobierno han sabido aglutinar ya a miles de personas incautas que, con buenas intenciones han colaborado laboral y económicamente en el desarrollo de un proyecto con el que han logrado legalizar y organizar una asociación de autónomos conocida como UNICAES. Al principio todo era buen rollo y compromiso solidario, pero poco a poco, con el tiempo, fueron sacando los granos nocivos del conjunto de las espigas. Así, con una selección mejor diseñada se enfrascaron en batallas más ambiciosas. Incluso han llevado a cabo (supuestamente) una huelga de hambre que ha durado casi 50 días frente al congreso de los diputados, confiados en llamar la atención de estos, algo que no les ha dado resultado, pero que sí ha conseguido llamar la atención de algunos medios informativos, otorgándoles cobertura mediática y una buena, adecuada y prestigiosa promoción social. Pues bien, cualquiera con un mínimo de conocimiento del cuerpo humano sabe que a los 20 días en huelga de hambre, el cerebro pierde la capacidad de la lucidez y sufre lagunas mentales. Sin embargo estos huelguistas del hambre mantenían conversaciones intelectuales o jurídicas mientras tanto, con una lucidez asombrosa. Bien, hasta aquí algo conocido por quienes tengan noción del grupo, lo que muchos no saben es que, durante los días de huelga, una chica joven, de aspecto deportivo y sexy, se dedicaba, con seductora simpatía, a recoger firmas de apoyo al grupo y a captar nuevos adeptos. Esta chica a la que denominaré en adelante M. C. un día, e imagino confundida por el adjetivo que titula mi blog (doradas) y su similitud con el dorado amanecer griego, me invitó a un grupo de facebook llamado “Españoles con orgullo”, en el que símbolos como la esvástica nazi, el yugo y las flechas o el águila de la España franquista eran más que comunes y en el que el discurso xenófobo, el fomento del odio hacia las ideologías de izquierda, y el argumento de que era necesario acabar con la corrupción de los políticos derrocando el sistema democrático, suponían la tónica general. La huelga de hambre, al parecer, se rompió, pues la fueron abandonando todos y las disensiones entre unos y otros nos ayudan (a nosotros, los observadores) a discernir con más claridad qué se cuece, en realidad ahí dentro.

En fin, ya veremos cuál será el final de esta película. Lo que me preocupa verdaderamente es pensar en cuántos grupos más como éste habrá diseminados por la red y que me son desconocidos. Por que de lo que estoy convencido es de que los habrá y de que ellos están mejor organizados que nosotros. Por lo pronto, me atrevo a deciros que, aún no siendo amigo del espionaje a los vecinos, en los edificios de la red sí deberíamos estar más alerta a las propuestas asociativas o grupales. No negarlas, pues son fundamentales para la revolución social, basada en el humanismo y la justicia, que necesita nuestro país, pero sí ser reflexivo y crítico con todo aquello que nos proponen, porque un alto índice de ciudadanos españoles están siendo manipulados actualmente, sin que ellos tengan conciencia siquiera. De un lado o del otro, da igual, porque en definitiva no son más que lo mismo, animales sanguinarios que quieren derribar nuestro sistema de convivencia democrática y dominarnos o aniquilarnos. Si no lo hacemos, si permanecemos quietos como borregos, bajo la sombra del árbol que nos cobija y sin preocuparnos por las defensas, veremos muy pronto cómo el lobo va asomando su cabeza por la colina. Entonces ya no podremos hacer nada. Tan sólo mirarnos atemorizados los unos a los otros mientras gritamos con pavor: “Vuelve el lobo”.