lunes, 11 de junio de 2012


TIEMPOS DIFÍCILES

   Se sintió orgulloso, logró disimular su cojera con indudable maestría, quizás hoy era su día y le sonriera la suerte.
   -Vuelva a ponerse la camiseta, -le dijo aquel hombre que podía, al fin, darle un trabajo. Mire usted, seré sincero, aquí en el sur hace mucho calor, sobre todo esas tardes de agosto en las que tendrá que nivelar el alquitrán caliente sobre el asfalto. Desde luego que sentirá la necesidad de desprenderse de toda prenda que cubra su torso. Y con esa barriga cervecera, su presencia no es adecuada para la sensibilidad de aquellas personas que viajen en coches de lujo. Lo comprende, ¿verdad?

domingo, 10 de junio de 2012


LA MURALLA

   Los habitantes del país floreciente comprobaron con el tiempo que, allende sus fronteras, se expandía con ímpetu la miseria. Así que decidieron construir una muralla compacta, sin fisuras –para qué puertas si eran autosuficientes-, indestructible, imposible de asaltar por hordas ávidas de violar sus herencias labradas en la tierra de sus antepasados.
   Vivieron felices, sin problema que quebrantase su paz, pero el cementerio crecía como una alimaña silenciosa, metro a metro, milla a milla. La merma de espacio obligó a derribar casas para ubicar las tumbas onerosas de sus amados parientes y planificar una política de reducción de nacimientos que hiciera posible que cada ciudadano tuviese el espacio de libertad adecuado.

   El último que murió dejó sus huesos pegados al muro. Nunca supieron la fecha exacta de su muerte, pero siguen disfrutando de una paz eternamente inquebrantable.






UN DÍA CUALQUIERA

Ayer estuve todo el día en un parque. Mi mujer Ana, mi perro Bebo y yo, preparamos bocadillos y nos fuimos al Plocc. Es una asociación que organiza mercadillos, conciertos y jornadas de convivencia muchos fines de semana en los escasos y desconocidos parques de mi ciudad. Allí volví a encontrarme con mis compañeros de asamblea, los buenos. También estaban los otros, los violentos, los ansiosos de sangre, pero de esos pasé, ya consiguieron que dejara de asistir a las asambleas, no iba a darles más satisfacciones. El caso es que me dio por pensar en cómo era mi vida antes del infarto, corriendo de un lado a otro, sin tener siquiera tiempo de observar la inconmensurable belleza que nos rodea. Yo era agente comercial y entonces la vida parecía ser tan sólo un aperitivo anterior a la grandeza individual, así andaba, más perdido que un ocho y, sin embargo, creyéndome un pequeño conquistador. Pero siempre acaba llegando el momento en el que te das cuenta de que no has estado haciendo otra cosa que construir, piedra a piedra, tu propia senda de la estupidez. No, no penséis que me compré un buen coche, con uno de la empresa me bastaba, tampoco compré jamás una vivienda ni pedí crédito a algún banco, pero creía no vivir mal porque me podía permitir caprichos y ser autosuficiente, aunque a veces tuviera que reírles las gracias a algún gilipollas, a ver si así conseguía colocarle el producto de mi venta. Mi momento llegó en forma de infarto. Me quedé sin poder trabajar, perdí gran parte de la fuerza física de mi cuerpo, me tuve que conformar con esos 600 euros que por más que los estire jamás llegan a final de mes, entregué el coche y comencé a caminar sin dirección concreta. Y de pronto descubrí que podía detenerme cuando quisiera y donde quisiera, para descansar y, cuando lo hacía, me paraba a observar y mis ojos se desbordaron de toda la belleza que descubrí alrededor. ¡Increíble! Toda esa belleza había estado allí siempre y nunca la llegué a ver. ¿Cómo era posible? Y desde entonces la vida ya no es un aperitivo, ahora la vida es algo tan incontinente como el universo. Un ínfimo grano de arena sobre una inmensa duna de posibilidades.

Caminamos por la vida sin detenernos a pensar. El trabajo, las prisas, el colegio de los niños, la hora del partido, el coche mal aparcado, que no llegamos a la cita, la fiesta del viernes, la comunión del pequeño, el viaje a Londres, la cena con los padres, la revalorización o la pérdida de las acciones, el coche del vecino, los puntos de interés, Nadal y Roland Garros, el embarazo de la mujer, el éxito social, el “creo que me engaña con otra”, la competitividad, la cervecita con los amigos, el mundo es una jungla… y la televisión cada vez que nos paramos a descansar. En vez de pararnos a reflexionar, encendemos el televisor. Así nos va.

Ayer en el parque me hablaron de los últimos desahucios, de que apenas nadie va ya a las asambleas, de que la protesta está en letargo, en una cueva llamada internet, de que nadie se lo puede creer, pero con 5.500 millones de parados sigue sin ocurrir nada en este país, de ¿cómo conseguir movilizar a los ciudadanos?, de... tantas cosas durante horas. El sol se retiró y un frío gélido comenzó a extenderse por el parque. Ya era hora de marcharse. Nuestra casa alquilada quedaba lejos y habríamos de volver caminando con el perro. Durante el trayecto vi a tres personas rebuscando en contenedores de basura y, desde algunas casas, nos llegaban gritos ahogados en desesperación. Yo agarré la mano de Ana y la besé en los labios, ya sabéis, hay que alimentar el amor. Y cuando llegamos a nuestro hogar encendí el televisor y daba comienzo el telediario nacional de la primera cadena. Comenzó con la noticia de la elección de la reina del carnaval de Tenerife, toda una fiesta del glamur y terminó con la entrevista a una diseñadora cuyos modelos desfilaron, aquella misma tarde, por la pasarela de “fashion week”, en la que decía, con un forzado acento francés, “yo no pegmito que la cgisis entge en mi talleg”. En medio sólo paja, nada irrelevante. No fue más que un día cualquiera de esta, nuestra España. Un día, en el que como todos, aparentemente no había ocurrido nada.

viernes, 8 de junio de 2012


APOSTASÍA

   -Padre, he perdido la fe, ya no creo en ese Dios del que hablan. Así que he venido a que me borre del libro de bautismo. No quiero seguir siendo cristiano.
   -Pero hijo ¿estás seguro?, puede ser una crisis pasajera.
   -No, padre, no. Estoy absolutamente seguro.
   -Bien, pero no es necesario borrarte del libro, hijo. Con dejar de asistir a los ritos es suficiente.
   -Le entiendo padre. Pero es que también he decidido apostatar del uso que algunos hacen de la estadística.

A ELLAS, LAS OLVIDADAS Y, SIN EMBARGO, IMPRESCINDIBLES

Hoy voy a hablar de las miles de mujeres, las amas de casa, cuyo trabajó abnegado jamás ha sido remunerado, ni han contado con los mismos derechos  que otros trabajadores en España. Esas mujeres, junto con los pensionistas y jubilados, son las grandes heroínas de está crisis económica por la que nuestro país atraviesa. Ellas se están comiendo el dolor y el drama de muchas familias en España, y digo comer, porque ya otros alimentos más nutrientes y gustosos apenas pueden degustar. Gracias a ellas aún mantenemos la cohesión social en España. Muchas de ellas tomaron la decisión de estar al frente de la cotidiana coordinación y estructuración familiar en su día y renunciaron a  la posibilidad de realizarse en el ámbito laboral ajeno, conllevando  ello  a negarse la posibilidad de tener unos emolumentos que las dotaran de independencia económica y de conseguir el éxito social a través del prestigio laboral. Por eso, ellas están mejor preparadas que nadie, junto a los pensionista y jubilados de exigua paga, para afrontar esos momentos de carencia de recursos y drama que soportan gran parte de las familias españolas. Recordemos que 1.760.000 familias ya no tienen entre sus miembros a nadie que ingrese nada. Pero ellas no sólo alientan y consuelan a muchos maridos desesperados, casi a punto del suicidio muchos (a saber cuántos habrán evitado), sino que cuidan de los ancianos enfermos, están encima de la buena educación de sus hijos y soportan con coraje los desplantes de las instituciones a las que recurre para pedir ayuda. Cuántos kilómetros se tendrán que recorrer cada día en las calles, de tienda en tienda, en busca de la mejor oferta económica, cuántos visitando oficinas y organismos oficiales en los que se les niega hasta el consuelo, cuántas filigranas tendrán que hacer muchas para adaptar al hijo pequeño la ropa que se ha quedado chica ya para el mayor. Cuántas horas sin dormir porque no le salen los números y les resta horas al descanso con la idea de cuadrarlos. Cuántas, a pesar de lo que ya hacen, no estarán encima limpiando portales o casas ajenas por cuatro cochinas perras,  ya que esa es la única manera de llegar a mitad de mes, que no al final, esa meta inalcanzable. Pero es que además, la gran mayoría de ellas, apoyan a sus hijos en la lucha política y, junto a ellos, participan en foros de internet, están metidas en asociaciones o colectivos o partidos minoritarios y, además, se manifiestan en la calle como lo que son, unas indignadas más, quizás por muchas más razones que nosotros.

Desde aquí les quiero mostrar mi admiración y les quiero agradecer que sigan ahí y cada vez con más fuerza y tesón. Porque sé de la gran importancia que tendrán en el devenir futuro de España. Estoy convencido de que nadie mejor que ellas podrán conseguir aplacar las ansias de ira de la juventud más vehemente y radical. La mayoría de estos chicos tienen madres y muchas serán como las mujeres de las que os hablo. Ellas mejor que nadie sabrán aconsejar a estos chicos, porque los conocen mejor que nadie y porque con su entrega abnegada y su torrente de amor lo lograrán. No tengo la menor duda.

Gracias, compañeras amas de casa por vuestro altruismo y por vuestro heroísmo. Sois indispensables en el cambio político y social de esta patria nuestra. 

LA VERDAD

   Todos querían desvelar el sabor de la jugosa cebolla de mil capas, pero las artes seductoras del metre hicieron que cambiaran de opinión y se decantasen por la langosta de los mil herméticos caparazones.
   Solo uno de ellos se quejó, argumentando que él era vegetariano. Todos los demás corearon a la vez: -¡Dios mío, ha perdido el juicio!
   Y lo expulsaron de la cebollería.

jueves, 7 de junio de 2012


¿TRANSPARENCIA?

Aquí  todos hablan de transparencia, pero todos ocultan algo. A los del PP se les llena la boca con la palabra “transparencia” e, incluso, anuncian a bombo y platillo una ley del mismo nombre, pero ni oír hablar quieren de destapar la caja de las tormentas de Bankia o de prevaricación en el caso Dívar. Exigen cuentas claras a las autonomías que no están gobernadas por ellos, pero mantienen en secreto los balances falseados de los bancos y cajas españolas. Dicen ser transparentes y honestos, pero por todo el partido estallan granos purulentos de corrupción. El PSOE no se queda a la zaga, exigiendo claridad al PP, pero sólo cara a la galería, porque, en verdad, apoyan el oscurantismo sobre Bankia, por si acaso les salpica algún escándalo por la gestión en Caja de Castilla La Mancha, anterior a la fusión. Hasta el punto, creo yo, que ambos partidos se han puesto de acuerdo en cómo afrontar el problema.

Pienso que el anuncio de  la fiscalía del estado sobre que va a investigar si hubo delito en la fusión y la salida a bolsa de Bankia, no es más que un bulo para anular cualquier otra acusación que pudiera llevar a cabo otro ente. Es más, el hecho de que el fiscal del estado ya haya pedido la inhibición a los jueces que han aceptado o aceptarán en el futuro las acusaciones de “Manos limpias”, el 15M o de los usuarios de la entidad, entre otros, corrobora mis sospechas. Si la fiscalía no estuviera tan politizada intentaría llegar más lejos, miraría, al menos, el escandaloso robo que los directivos han estado haciendo desde que estalló la burbuja inmobiliaria. Si en los balances anuales el capítulo inmobiliario estaba sobredimensionado, inflados los precios reales de las viviendas en stock, y el balance final y evidentemente falseado presentaba unos beneficios irreales, es decir, que podría haberse presentado beneficios cuando realmente había pérdidas, con la única razón de repartirse en dividendos el dinero de los depositarios. Si eso no es delito que clame algún Dios desde el cielo. Hay que estar múltiplemente ciego para no verlo y ha estado ocurriendo en nuestras narices, durante muchos años. ¿Por qué la fiscalía no investiga por esa vía? Porque a la poderosa “Casta” política no le interesa, sean del partido que sean.

Y lo de IU ya es de risa. Transparencia, transparencia, no dejan de gritar. Sobre todo en Andalucía, donde el caso de los EREs, aparentemente, les ha llegado al alma. O al menos les llegó, antes de que pactaran el gobierno andaluz con el PSOE. Y ahora que gozan de los inefables privilegios de tres consejerías y una vicepresidencia, argumentan que para qué embarrar más el lodazal, pidiendo que vayan a declarar Cháves y Griñan. Total, que nada. A la hora de la verdad, apoyan eso de echar la mierda debajo de la alfombra, como los dos miembros de su partido que están imputados por el caso Mercasevilla, muy relacionado con el de los EREs.

Esta España es un circo de pícaros y ciegos. Un esperpento valleinclanesco en el que la estrella que más brilla está al frente de la justicia, el señor Dívar, el figurante más perverso de esta parodia que es nuestro país. Es la estrella más transparente del firmamento, por eso lo proclama una y otra vez a los cuatro vientos, como si estuviese convencido de la certeza de sus palabras. Después de las comunicaciones de los alcaldes de Málaga y Cádiz, diciendo que no recibieron al ínclito personaje, no sé como todavía le queda un palmo de vergüenza a este impresentable tipejo para presentarse ante la ciudadanía y mentirles tan abyectamente.

¿Transparencia? No me hagan reír, señores políticos. ¿Justicia? No me hagan reír, señores jueces.