sábado, 4 de agosto de 2012


FMI

 Según un estudio del FMI, el valor de un cuerpo humano, en condiciones sanitarias aceptables, está estipulado en, aproximadamente, 126.000 dólares. Sólo hasta ese límite podrás comprometer tu deuda. Si te pasas se repartirán tus órganos.

viernes, 3 de agosto de 2012


25S. DÍA DE LA TOMA DEL CONGRESO



Ayer, en la asamblea de mi ciudad, estuvimos hablando (no más de una docena de personas -¡Quién nos ha visto y quién nos ve!-), sobre la convocatoria del 25 de septiembre, llamada “Rodea y toma el congreso”, convocada no se sabe bien por quién.  El debate en la red sobre dicha convocatoria se intensifica y unos dicen que ha sido lanzada por Anonymus, otros que detrás existen intereses oscuros de la ultraderecha, indignada únicamente por la pérdida de soberanía nacional frente a Bruselas y por el temor de la disgregación del territorio nacional, otros dicen que no, que quienes están detrás son los antisistemas radicales que desean sembrar el caos y la anarquía. Lo más probable, sin embargo, es que todo haya nacido de la indignación del pueblo ante las injustas medidas del gobierno, que la idea haya navegado de ordenador a ordenador, hasta expandirse en una red inabarcable. Posiblemente la idea haya partido de alguien ya muy harto y desesperado con el momento que le ha tocado vivir y su única motivación habrá sido expresar su ruego de auxilio. Posiblemente todo naciera como una súplica, sin aviesas intenciones, pero con la peor y más peligrosa de las virtudes en un tema como el que tratamos: la ingenuidad.

La gran mayoría tratamos de imaginar ese día como la apertura esplendorosa de un nuevo amanecer y, mientras nos deleitamos en nuestro ensueño de esperanza, los otros preparan su estrategia. En el supuesto vídeo de Anonymus ya se habla de un modelo económico y social, incluso se llega a prometer un sueldo mínimo para cada ciudadano cercano a los 2000 euros, esté trabajando o no (hablo del vídeo que dura 8 minutos y pico, no del otro de 6 minutos y pico que circula y al que le han eliminado precisamente esa parte). Menudo chollo, así cualquiera va, eso debe ser como comprar los votos ¿no os parece? En un país en la ruina, en el que los ingresos del Estado se han derrumbado, ¿no sé de dónde sacarán tanta pasta? ¡Qué fácil es manipular al pueblo con mentiras o promesas imposibles! ¡Y qué difícil contenerlo cuando la verdad desagradable asoma! Y ya eso de que dejamos de pagar la deuda porque la entendemos como ilegítima es la leche. O sea, que los benditos de los acreedores internacionales nos darán palmaditas en la espalda y nos lo perdonarán amablemente todo. No sacarán los tanques a la calle, no se vayan a resfriar. ¡Pero cómo se puede ser tan ingenuo!

Aún así, pongamos que nos sale la jugada. Mientras debatimos un nuevo modelo democrático el sistema caerá por completo, los bancos posiblemente cierren las puertas, el corralito sería inminente, los pagos del estado se suspenderían, de un día para otro los ciudadanos que aún trabajan o cobran alguna pensión o ayuda se quedarían sin los recursos que les otorga la nómina, lo que agravaría los conflictos y aumentaría la ira del pueblo ante la incapacidad de subsistencia. Las ideologías extremistas radicalizarían aún más la situación, la insolidaridad interterritorial incidiría en el daño de las heridas de la fractura social. ¿Sabe el pueblo a qué nivel de sacrificio tendría que llegar?, ¿estaría dispuesto a soportarlo? Son preguntas que nadie se quiere hacer, pero sus respuestas son absolutamente necesarias para la consecución de tales fines, señores, porque esto no será cuestión de un solo día, tendremos que sufrir meses de miedo, hambre y desesperación hasta lograr encontrar el equilibrio social y la colaboración con humildad de las ideas.

Además, como ya os dije anteriormente, habrá otros grupos diseñando su estrategia, grupos cuyo soporte vital es el uso de la violencia y tratarán de que nada contrario a ellos se organice. Desde los grupos de extrema derecha a los de extrema izquierda verán en este día la oportunidad de erigirse en protagonistas y será difícil contenerlos cuando la convocatoria expresa rotundamente la intención de ocupar el congreso, no sólo rodearlo, como los ingenuos insinúan.  Por otro lado detecto un error gravísimo en la convocatoria y que nos aboca a una contradicción insalvable ante un posible pacto social por la paz y la democracia en este país. Nada se dice en la convocatoria sobre que sería conveniente que todos y cada uno fuésemos como ciudadanos indignados e independientes y libres. Muy al contrario, se pide expresamente la unión a la convocatoria de colectivos, es decir, que los miembros de cada partido lleven su banderita particular y lo mismo los sindicalistas y los bomberos y los mineros y los… y así hasta el infinito, sectorizando y atomizando aún más al conjunto social, convirtiendo lo que debiera ser una unión plena en grupos con diferentes reivindicaciones enfrentadas entre sí.

En fin, estoy de acuerdo en rodear millones de personas el parlamento, pero sin banderas diferenciadoras y en manifestación absolutamente pacífica. Nada de violentar la entrada en el congreso y encender la mecha de una posible nueva guerra civil entre españoles. Pero estoy de acuerdo en hacerlo con una estrategia prediseñada, con una táctica bien desarrollada y estructurada, y sin dejar nada a la emocionalidad visceral y espontánea. Porque como bien dice Alberto Garzón: “Cualquier proceso político debe evaluar cuáles son sus objetivos y cuáles son las consecuencias de las acciones concretas, a fin de mitigar sus costes o responder ante los efectos directos. Las "revoluciones espontáneas" acaban siendo cooptadas por pura obviedad, y ha pasado así en toda la historia de la humanidad. En 1917 los rusos salieron frustrados a derrocar un régimen, y fue el pequeñísimo pero muy organizado Partido Comunista el que pudo canalizar toda esa sensación de frustración (imponiendo la dictadura de la duma –nota propia, ajena a la cita-). En 1808 los españoles salieron a las calles a echar a los franceses invasores y a restituir la libertad. Tanto pensaban que era así que redactaron la constitución de 1812, un avance importantísimo para el momento. El triunfo de las guerrillas no desembocó en más libertad sino en la vuelta de Fernando VII y la monarquía absolutista. Y así en tantas otras ocasiones. Es decir, los impulsos primarios y emocionales no son suficientes para garantizar ningún avance. Se necesita organización.”

Yo además añadiría que es necesario que la convocatoria esté exenta de agentes manipuladores y desde mi punto de vista está ya está viciada por agentes externos que intentan manipularla. Sólo espero que los ingenuos se salgan con la suya y la violencia no florezca en las calles de Madrid ese día, que el sentido común, el menos común de los sentidos, prevalezca y que la muerte de nadie sea noticia ese día en todos los telediarios. 

jueves, 2 de agosto de 2012


LA MASCOTA

    Desde que su esposo le dijo “me asfixias” y se largó, no quiso volver a confiar en los hombres, y se compró un perro al que mimó con desmesura. Lo alimentaba, lo abrigaba en invierno y lo acariciaba mientras le decía “que guapo está hoy mi niño” y cosas por el estilo. Cuando lo sacaba a pasear el perro tiraba de la cadena, no porque estuviera alegre, sino por indicar el camino a su dueña, no fuera a perderse. Sentía cariño por ella y una honda pena también. Así la rutina de los días forjaba su vida perruna aliviada si acaso cuando, tras los cristales de la ventana, veía a los niños del barrio jugando con otros perros.
   Un día su dueña se atrevió a soltarlo de su collar y corrió inquieto hacia otro perro al que atrajo hacia ella y, mientras esta lo acariciaba, él desapareció sin mirar atrás.


DOCTRINAS DE LA MUERTE

Creo que deberíamos indagar más en la teoría humana y anular de una vez las doctrinas ideológicas, económicas, religiosas o de cualquier índole. Porque las doctrinas sectorizan, parcelan y reducen el maravilloso universo del pensamiento humano, mientras que la teoría humana  abre el pensamiento, dotándolo de alas que surcarán sin temor el cielo de las múltiples posibilidades, dando como respuestas a las preguntas filosóficas del ser humano la complejidad social en el que vive y la comprensión empática de los que te rodean. La teoría nos amplía la visión con distintas realidades interrelacionadas e interdependientes entre sí, lo cual nos otorga una percepción más objetiva de la realidad que nos circunda, mientras que la doctrina concentra nuestro pensamiento en ideas fijas que nos pueden llevar a una percepción ilusoria de la realidad. Hitler estaba convencido de salvar al mundo acabando con la “plaga” de judíos y Stalin veía enemigos ilusorios hasta en sus más fieles capitanes, asesinando a muchos de ellos o condenándolos a los gulags siberianos de por vida. Ahora sabemos que muchas creencias o doctrinas del pasado no fueron más que meras ilusiones. Hemos sabido que las certidumbres bucólicas de los comunistas sobre la Unión Soviética de Stalin o la China de Mao no fueron más que burdas ilusiones y que la aseveración rotunda de la supremacía aria no fue más que absurda superchería. Hoy comenzamos a saber que las verdades publicitarias del neoliberalismo económico también eran engañosas e ilusorias.

Sin embargo, ¿por qué nos es tan difícil acabar con los dogmas adquiridos?, ¿por qué nos es más cómodo permanecer en la fe irracional de nuestras doctrinas adquiridas, en vez de buscar la libertad intelectual que impone el riesgo de abrir las alas al pensamiento complejo y universal? Creo que es porque adoramos en exceso nuestro limitado espacio y nuestra privacidad y adolecemos en demasía de una soberbia tóxica que envenena nuestra capacidad de reflexión ante las incertidumbres. Sí, he dicho nuestro espacio, porque el concepto de propiedad individual ha pervertido la capacidad reflexiva del hombre. Y cuando hablo de propiedad no sólo me refiero a lo tangible, también consideramos sólo nuestros los dogmas matizados; la concepción histórica de nuestra visión del mundo,  narrando los hechos desde nuestra única perspectiva ilusoria; los mitos a los que adoramos como los únicos dioses del saber y por eso nos apoyamos en ellos para dar veracidad certificada a nuestras palabras. Lo malo de todo ello es que... (y aquí va un ejemplo de lo dicho anteriormente) …como decía Lenin: “Los hechos son tozudos”, pero la ideas lo son más y saben ocultar los hechos. Es decir, que al igual que allá donde impera un Dios se puede morir o matar por él, también se puede matar por una idea sin darnos cuenta de su básica irracionalidad. Y el culto a nuestra privacidad nos anula la capacidad de comprensión del otro y hace imposible la empatía social verdadera, sin aditivos hipócritas, ni falsos sentimentalismos.

Imaginemos, por un momento, un aula de un colegio en el que los chicos y chicas hablaran durante las dos primeras horas sobre las experiencias vividas en su entorno social, familiar, etc, durante el día anterior y comentasen sus sentimientos ante las situaciones experimentadas. Que compartiesen sin pudor con educadores y los demás compañeros lo que sienten ante el divorcio de sus padres, la injusta humillación sufrida por el hermano mayor, la emoción del primer beso, la concepción que cada uno tiene sobre el amor, la justicia, el bien y el mal, etc... Sin tapujos ni paños calientes que alivien la realidad. Sólo dos horas cada día en el sistema educativo dedicadas a la comprensión del otro, a la apertura de realidades, ya sean dulces o amargas, ajenas a la realidad mutilada de uno mismo. El resto del día lo dedicarían a las ciencias educativas imperantes hasta ahora, pero con la salvedad de poner mayor hincapié en la construcción de redes colaborativas conjuntas, en la erradicación de la malsana competitividad y en la complejidad del universo humano y social. Enseñarles, por ejemplo, todas las religiones y, luego, dejarles optar libremente por aquella que desea o rechazarlas todas si así lo deciden. ¿Qué resultados pensáis que tendríamos al cabo de los años, cuando ya fueran adultos?

Entonces, ¿por qué seguimos adoctrinando a nuestros niños, tanto los unos como los otros, si ya sabemos que es lo mismo que ir sembrando el fanatismo irracional entre los hombres y mujeres de la sociedad en la que obligatoriamente debemos convivir? ¿Es que acaso idolatramos, sin saberlo, a las guerras y a la muerte?  


miércoles, 1 de agosto de 2012


LA MORAL CATÓLICA

   Cuántos búhos vigilándonos desde el pedestal. Cómo nos miran. Con qué interés se fijan. Y, sin embargo, siguen estando ciegos.


LOS ANALFABETOS DEL SIGLO XXI

Sé que no está bien decir esto, pero es que no soporto a aquellos que lo único que saben hacer en un debate político es atacar con comparaciones absurdas al contrario. Siempre están con las estupideces de  que si los del partido con el que simpatizan han robado es porque los de los otros partidos han robado más, que si estos contratan a amiguetes a dedo es porque los otros contratan a más. Para ellos no existe la reflexión sobre los problemas de la sociedad, sólo piensan en la humillante derrota del contrario, ya que su victoria -se autoconvencen- les otorga la razón. Para ellos sólo existen los extremos, el baño frío del fanatismo, la razón parcelada y sectorial. Y de esta manera, si todos actuáramos igual, nuestro abismo final se acercaría, anegándose irremisiblemente de sangre. Sé que muestro cierta intolerancia al decir que no los soporto y que eso está socialmente mal visto, pero ¿es que es posible dialogar con los muros? No. Y ya va siendo hora de que abandonemos la falsa hipocresía de lo políticamente correcto y digamos la verdad, digamos que no es todo blanco o negro, derecha o izquierda, PP o PSOE (vale aquí cualquier otro partido político), F. C. Barcelona o Real Madrid. Ya es hora de decirles que existen otras vías que deberíamos experimentar, si fuésemos capaces de liberar nuestras mentes de la tiranía de los fanatismos.  

Desde que las grandes corporaciones empresariales y financieras, con su concepto mercantil y neoliberal en general,  han entrado en las universidades e, incluso, en el diseño de los sistemas educativos nacionales, las sociedades modernas y desarrolladas como la de nuestro país, ha renegado de la inquietud filosófica de la existencia y devenir humanos. Ahora la búsqueda de la felicidad no es primordial, es más imperativo el éxito competitivo, aferrándonos a la falsa creencia de éste nos proveerá de capital, lo que nos hará ser más queridos y admirados. Ahora  todo se basa en cálculos y rentabilidad (por eso los descubrimientos de la investigación se patentan en empresas privadas, a pesar de ser financiados en dos tercios por los estados, casi siempre a través de las universidades y por eso los mejores científicos acaban con nóminas en grandes multinacionales) y ya no tiene interés ni cabida el altruismo humanitario (como el caso del doctor Patarroyo que donó su vacuna contra la malaria a la OMS, a pesar de que una multinacional farmacológica le ofreció por la misma 74 millones de dólares). Ahora la educación se ha sectorizado a través de los eufemismos “profesionalización” o “especialización”, lo cual dota a la empresas de trabajadores robots, no reflexivos, cuya única aspiración es completar o, incluso, aumentar la productividad exigida por los jefes.

Esta huída suicida de las ciencias filosóficas del alma humana ha dado como consecuencia que las mentes de la inmensa mayoría estén dominadas por una manera mutilada y abstracta del conocimiento, por la incapacidad de captar realidades en su complejidad y universalidad. Y si el mundo se aparta del conocimiento filosófico en lugar de enfrentarse a él para comprenderlo, entonces, paradójicamente, nuestro conocimiento mutilado nos ciega. El conocimiento debe saber contextualizar, globalizar, multidimensionar, es decir, debe ser complejo. Porque sólo un pensamiento complejo puede dotarnos de las armas necesarias para preparar la metamorfosis social, individual y antropológica a la que aspiramos, establecer un diagnóstico del curso actual de nuestro devenir y definir las reformas vitalmente necesarias para, juntos y en colaboración humilde, construir un mundo más justo para la dignidad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer ni escribir, sino los que no puedan aprender, desaprender y reaprender. Ampliemos nuestros horizontes. Tenemos la obligación moral de intentarlo por el bien, el futuro y la convivencia en paz de nuestros hijos.

     

HÉROE

   Sus ojos llorosos disfrutaban con la belleza desértica de la vasta meseta de Persia cuando, a sus espaldas, oyó la voz suave de su comandante:
   -Alejandro, eres el héroe más grande de la historia de la humanidad. Nadie conquistó tanto. Ningún hombre fue más digno ante los dioses.
   -Querido, llegará el día que, ante los dioses y ante los hombres, será investido como héroe el hombre que sepa, con dignidad, renunciar a todo esto, -respondió Alejandro.