lunes, 3 de junio de 2013

   Hoy me siento algo melancólico, mas esperanzado. Y aunque hay muchos temas sobre los que opinar, hoy prefiero colgar tan sólo un poema con el que pretendo renovar vuestra fuerza en la lucha constante en la que se está convirtiendo nuestra incierta supervivencia. SÍ PODEMOS.


RENACIMIENTO

Llegó el momento de desandar las estaciones,
arrancarte las raíces, desechar lo inútil aprendido,
sumergirte en la pureza de esa lágrima
que rebosa el vientre de la madre, nadar entre corales
y peces de colores, apretar entre los dientes
el tubo del oxígeno y volar,
volar entre dos aguas de vida renovada.

Llegó el momento de cerrar los ojos y creer,
creer en el resplandor oculto en toda noche oscura,
en la verdad del agua clara, en el hombre que dentro
de su pecho abraza a un niño, en quien mira 
con ojos nuevos el misterio del amor, aquel
que asoma desde un pozo y ve el mar, henchido
y frágil, acariciando la piel encendida de la aurora.

miércoles, 29 de mayo de 2013

EL ÁNGEL DE LA MUERTE ESPAÑOL

 
 
Ayer me invitó a cenar mi amigo Ernesto, el psicólogo. Él trabaja en el servicio de psiquiatría de mi ciudad y alucina cada día con el historial de sus pacientes. Por eso, por su dilatada experiencia, le propuse hablar del ángel de la muerte español. Ya saben, Joan Vila Dilmé, el celador y  asesino confeso de 3 ancianas (también se le acusa de otros 5 asesinatos de ancianos sin confesar) en la residencia “La caridad” de Olot. Imagino que dar más datos sobre el tema sería obvio, pues el caso es de actualidad en todos los periódicos y telediarios, ya que se le está juzgando en estos días. De modo que me centraré en las conclusiones a las que llegamos mi amigo y yo, siempre teniendo en cuenta que hablamos sobre informaciones externas, sin conocimiento in situ de la realidad y que no pretendíamos en ningún caso hacer un juicio social, sino más bien desentrañar el proceso mental que llevó al asesino a cometer tan abyectos crímenes.


   Según Ernesto, los ángeles de la muerte no suelen ser locos en el sentido coloquial de la palabra, sino más bien perversos. Son personas que un momento temprano de su vida han sufrido un trauma afectivo de irreparables consecuencias, me dijo. Y entonces, recordé haber leído en algún periódico que el asesino estuvo muchos años cuidando de su padre enfermo e inmóvil. Imaginad a un hombre que ya desde su juventud se ve condenado a la exclusión social, debido a que las atenciones hacia su padre le impiden relacionarse. Imaginen que eso ocurre durante muchos años, más de una década. Imaginen la sensación de penumbra, cárcel y abandono inundándote el pecho. Y, de repente, me dijo Ernesto, llega el momento de la agonía, en el que padre e hijo han sido trasladados al hospital y el equipo médico inicia el protocolo de muerte, dejando en manos de su hijo la decisión de poner fin a los sufrimientos de su padre. ¿Entienden ahora porque Joan Vila dice en su declaración que tras la muerte de los ancianos se sentía eufórico, pleno de energía, como un Dios liberado? Lo extraño y terrible de todo esto es que el largo y doloroso proceso emocional que experimentó junto a su padre le sirvió de experiencia a la hora de ser contratado en la residencia geriátrica. Sin saberlo, sus jefes le estaban facilitando la posibilidad de repetir la voluptuosidad placentera que sintió el día que decidió acabar con la vida de su padre. El zorro ya estaba en el gallinero y era el propio sistema quién le complacía con el mejor disfraz. Luego, durante muchos años, más de una década, se mimetizó actuando como siempre lo había hecho con su padre, derramando amor hacia los ancianos, pero viéndoles culpables de su eterna soledad. Y la muerte de cada uno de ellos era para él una efímera liberación, para él y para el anciano, ya libre de dolor y sufrimiento, según su mente perversa.
   Los ángeles de la muerte están estudiados desde la aparición de los doctores nazis (me dijo los nombres, pero disculpen, ahora no los recuerdo) que decidieron acabar con la vida de medio millón de esquizofrénicos en Alemania, siguió comentando Ernesto. Y son Perversos, saben perfectamente lo que hacen y qué está bien y qué está mal, pero frente a ese protocolo de muerte tan difícil de delimitar en científicos y legisladores, ellos se arrogan la potestad de la decisión inequívoca, irrebatible. Ellos son el Dios que decide y que está por encima de toda regla o ley moral o social. Se trata, en definitiva, de un error en el cerebro emocional y no de una enfermedad mental. Lo más asombroso es que se trata de una disfunción del cerebro emocional que se puede curar, aunque aún no sabemos cómo. Tenemos el caso de un asesino en serie estadounidense que mató a 22 chicas y fue detenido, gracias a una prueba de ADN que se hizo el homicida 10 años después de haber asesinado a su última víctima. Cuando, en el interrogatorio, le preguntó la policía que porqué había dejado de matar sólo supo contestar: No lo sé. Lo mismo que un día se abrió la espita en su cerebro que le exigía asesinar, otro día cualquiera se volvió a cerrar, impidiéndole seguir asesinando. Así es de extraña la mente. No hay mayor enigma para el ser humano que su propio cerebro, me comentó Ernesto, cuando ya degustábamos el postre.

martes, 28 de mayo de 2013

LA CODICIA DEL POLICÍA

 
 
Les pido excusas de antemano porque sé que ofenderé a algunos, pero mi conciencia me impele a expresar lo que siento. Hoy quiero reflexionar sobre el incidente de Paterna, en el que un policía local estafado por su amigo, el exdirector de la oficina de Bancaja que le convenció para invertir 350.000 euros en Preferentes, le asestó cuatro puñaladas en la casa del agredido y delante de su esposa. La codicia es un veneno letal, también en las víctimas del latrocinio que se ejerce sobre la indefensa población. El policía tiene 38 años. ¿Conocen ustedes a muchos trabajadores con 38 años que tengan guardados en el banco 350.000 euros? Yo prácticamente a ninguno. Claro que imagino que la estafa se llevaría a cabo en época de bonanza económica y, entonces, hablar de millones era como hablar de fútbol. Era algo cotidiano y todos queríamos más. El caso es que ya me extraña bastante la cantidad que dicho policía invirtió en Preferentes, por lo inusual, a no ser que le cayera una herencia desde el cielo. Es de suponer que una persona que goza de tanto capital no tendría cargas adicionales, como las hipotecas impagables que sí tienen otros y a los que se les extorsiona muchas veces con el desahucio desde la misma oficina que los estafó con las preferentes, que ya es el colmo de las injusticias. Además tampoco hablamos de alguien que, al igual que muchos, perdieron su trabajo y engrosaron en el creciente batallón de la miseria. Este policía estaba de baja por depresión, pero seguía cobrando su paga mensualmente y ya saben que en muchos pueblos el estipendio de un policía local supera con creces a la del cualquier policía nacional. Entonces, ¿cuál era el problema de este hombre?, ¿acaso no poder seguir el ritmo de vida acostumbrado?

 
 
Espero que me entiendan y no cometan el error de pensar que estoy justificando el fraude de los bancos. Nada más lejos de mi intención. Los banqueros, con la anuencia y el silencio del Banco de España, los legisladores, los políticos y los jueces de este país, han cometido el mayor fraude conocido en España sobre su vulnerable población de ciudadanos corrientes y es imperativo hacer justicia: los banqueros deberían ir a la cárcel por mucho tiempo, después de obligarlos al resarcimiento económico y moral de las víctimas. Pero, teniendo en cuenta el panorama económico de nuestro país, en el que cada día hay más pobres extremos, mientras que los ricos lo son cada día más, y que la carencia de recursos está llevando a este gobierno a la desatención y abandono de los más frágiles (ancianos que sobreviven con 500 o 600 euros y a los que se les piensa recortar aún más la pensión, dependientes pudriéndose en su inmóvil soledad, enfermos condenados a una lenta muerte porque ya no pueden pagar sus medicamentos, parados con cargas familiares y sin ayuda alguna a los que se les desahucia sin compasión, etc…), no puedo entender que aún haya algunos que en vez de alegrarse de su estabilidad asegurada (a pesar de la pérdida de 350.000 euros), se ciegan por la codicia hasta tal punto de acabar con la vida de otro ser humano. Sí, ser humano, por muy hijo de puta que fuere, que en este caso está claro que lo era, disfrutando de su ostentosa prejubilación y sin desazones de conciencia tras haber destrozado la vida de tantos a los que en su día llamó, maquiavélicamente, sus amigos.

   Yo sobrevivo con 600 euros y vivo bien, sin lujos, pero sin básicas privaciones. No necesito más, incluso me llega para ir de tapas con mi mujer un par de veces al mes. Claro que me gustaría vivir mejor, como a todos, pero soy consciente por los problemas que pasa este país y de cómo se extiende la pobreza extrema por sus cuatro costados. Pienso en los padres que tienen que levantarse cada día sin saber si podrán ponerle un plato de comida a sus hijos, en los jubilados que tienen acogidos en sus casas a las familias de sus hijos desahuciados, en tantos y tantos que duermen cada día sobre los adoquines de las calles, en los que rebuscan alimentos en los contenedores de basura y, entonces, comprendo que, en cierto modo, soy afortunado y se me pasa la rabia y me calmo y comprendo el valor inconmensurable que tiene cada vida. ¿Cómo es posible que un policía local en activo, con un sueldo que suele rondar los 2.000 euros, acabe queriendo matar a su estafador por 350.000 euros, destrozando así su vida y la de su familia? ¿Por desesperación quizás, como ayer dijeron los telediarios? No, seamos coherentes y aceptemos la verdad, intentó matarle por avaricia, la misma que llevó al banquero a cometer tantas estafas. La codicia es un veneno letal, también en las víctimas del latrocinio y le otorga más valor al dinero que al milagro que constituye la existencia humana.  No es justo, ni de sentido común, que amparemos la codicia de unos frente al rechazo de la de otros. La codicia es siempre la misma, esté en el lado que esté y produce el mismo daño general a la sociedad. Aunque lo más increíble es que este gobierno no tenga intención alguna de combatirla, lo que les convertirá inexorablemente en la mano ejecutora de los múltiples asesinatos que se llevarán a cabo en el futuro. Si no hacen nada para erradicar la codicia, ellos serán los inductores de la locura y el salvajismo. Ellos serán, si es que no lo son ya, los verdaderos asesinos de nuestro tiempo. Y ahí los tienen, tan orgullosos de su posición. ¿Acaso no lo harán también movidos por la codicia?

domingo, 26 de mayo de 2013

LA DESLEALTAD DE AZNAR

   A pesar de la fatídica entrevista de Aznar el miércoles, la frase más odiosa que he escuchado esta semana la ha dicho un periodista de El País, del cuál no recuerdo el nombre, refiriéndose a la intervención televisiva del expresidente. Este afirmaba categóricamente que en política nada se castiga más que la deslealtad. Lo del colgado que se cree el elegido de Dios para encauzar el rumbo de la Patria española no tiene nombre y forma parte del esperpéntico espectáculo de la podrida casta política de este país, pero lo del periodista ¿progresista? es inaudito. Un periodista debe diseccionar la verdad, indagar en las causas que holografían el presente y escrutar, objetivamente, los posibles devenires del futuro ¿Cómo entonces se puede afirmar con tanta rotundidad, y como una consecuencia corriente y aceptada, que el peor pecado de un político es la deslealtad?
 
 
Para empezar debemos preguntarnos a quién debe lealtad el político: ¿a sus amigos?, ¿a sus compañeros de partido?, ¿a su inmediato superior?, ¿a su presidente?, ¿a sus electores?, ¿a las grandes corporaciones que lo contratarán cuando finalice su aventura política?, ¿o a las normas y leyes democráticas que rigen nuestra constitución? Porque ellos sí que lo tienen claro, se deben lealtad a ellos mismos y al reducido grupo de colegas afines en vicios y ambiciones, Así hemos llegado hasta donde hemos llegado. Con casi más asesores en las instituciones públicas que funcionarios. Si el funcionario que les tocaba era afín al partido saliente se le relegaba a una esquina del edificio y una mesa vacía de trabajo y, en su lugar, se colocaba a dedo a una persona de absoluta confianza, que lo callara todo, que supiera guardar secretos a cambio de regalos. O, mejor, que fuese lo suficiente mediocre para no enterarse de nada y cumpliese fiel toda orden explícita. De este modo, por culpa de la malentendida LEALTAD, ahora tenemos políticos mediocres que nos mienten o nunca nos dicen la verdad, porque siguen siendo fieles a su único valor moral: si tú no sacas mis mierdas, yo no ventilaré las tuyas. Sí se fijan, igual que los mafiosos, aunque ellos sí gozan de prestigio. ¿O se piensan que al Sr. Bárcenas o al Correa le impiden la entrada en los restaurantes de lujo?

   Toda persona, pero especialmente los políticos, deben regirse por las normas y leyes que rigen nuestra constitución democrática y ser fiel, por encima de todas las cosas, al orden constitucional. Las reglas del juego han de ser las mismas para todos si aspiramos a una convivencia en paz y harmonía. La época codiciosa del "yo" ha de acabar y dar paso a una nueva época, la del "nosotros" universal. Los corpúsculos sociales deberían abandonar la malentendida idea de la lealtad que nos han hecho mamar durante tanto tiempo e integrarse en la defensa de la democracia y de la justicia. La lealtad al colega, al jefe que te paga, al mafioso que te compra, etc, está pudriendo nuestra democracia y ni siquiera lo percibimos. Desde luego, el periodista de El País dio en la clave. Lo penoso es que, en su comentario, nos tratase de inculcar la honorabilidad de la puñetera lealtad (en su desvirtuado concepto actual) en la política.

jueves, 23 de mayo de 2013

¿SOLUCIONES?

   No entiendo tanta queja, ¡por Dios! ¿Aún no se han enterado de que ya han hallado las soluciones a nuestros graves problemas? Contra la hambruna abogan por la consumición de insectos, que ya veo en el inmediato futuro las rotondas de nuestras carreteras como cotos privados de caza, en los que se internen durante la noche los furtivos. ¿Cotizaran en bolsa los saltamontes? ¿A cuánto se venderá el kilo de grillo? Como si fuéramos tontos. ¿Acaso la explosión productiva detuvo alguna la vez la especulación y el acaparamiento? Contra los paraísos fiscales una ley de transparencia confeccionada a medida por sastres interesados, los políticos manejados por la codicia que le posibilitan las grandes corporaciones. Cuando nos dicen que frente al gobierno argentino defienden los intereses industriales y comerciales de España nos mienten, defienden los intereses de Repsol, la empresa que quizá los tenga en cuenta para su consejo, como asesores, cuando abandonen la política. Y como Repsol podría haber dicho Endesa, Iberdrola, Telefónica y tantas otras, todas de capital privado. Contra los jueces valientes y honrados todo el peso de la ley, la que ellos interpretan, y con la que coaccionan. Contra el Bárcenas, acuerdos en la trastienda y con matones que cubran la espalda a los padrinos. Contra la muerte, palabras de falsa aflicción. Contra el paro, rezos a la Virgen del Rocío y a San Pedro Claver, patrón de los esclavos. Contra el libertinaje educacional, Patria y Dios por cojones, ya apostólico y romano, por supuesto. Y contra la ineptitud flagrante de este gobierno la esplendorosa vuelta del Salvador, el gran mesiánico, el que esta convencido de ser el mesías contemporáneo del pueblo hispano, Don José María Aznar, ese tipejo que sólo usa la sombra del bigote y que cuando se mira en el espejo ve a su admirado dictador Franco, el elegido por Dios, igual que él. ¡Estamos apañados!, como dicen en mi tierra.
   De mi tierra parte la única llama de esperanza hoy. Esta mañana se ha ejecutado en Huelva la primera expropiación forzosa, por parte de la Junta de Andalucía, de una vivienda al banco propietario, que iba, a su vez, a ejecutar el alzamiento de sus inquilinos por impago hipotecario. De esta manera la Junta paraliza durante tres años dicho alzamiento y evita el riesgo de exclusión social y desamparo al que iba a exponerse a la familia que ocupaba el piso. Pagarán ahora un alquiler social y, según la nueva ley de la Junta, el banco podrá ser multado por intentar el alzamiento con una multa de hasta 9.000 euros. A pesar de tanta locura y tanto desatino, de tanta ineptitud y de tanta codicia. A pesar de todo la llama de la esperanza brota de nuevo en una esquina olvidada de este país en penumbra. Hagamos que esa llama se extienda. Es posible.

lunes, 20 de mayo de 2013

Me acaba de llegar, enviado por mi amigo Santiago, este anónimo por email. No tiene desperdicio y tal como llegó lo publico en este blog, sin tocar una coma y con el único añadido de las fotos. Juzguen ustedes: 

¡¡¡YA ES PRIMAVERA EN EL CORTE INGLÉS!!!
¡¡¡Ya es primavera en el Corte Inglés!!! 
LO QUE SE AVECINA, VECINA…… 
Cuando uno creía agotada su capacidad de sorpresa viene ANGED, Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución y nos la pone fresca. 
ANGED, que integra a grupos como El Corte Inglés, Ikea, Cortefiel, C&A, Carrefour, Mercadona, Alcampo y Leroy Merlin, entre otros, quiere: Eliminar una paga extra, congelar primero y hacer desaparecer después el concepto de antigüedad, el incremento de la jornada laboral al pasar de las actuales 1.770 horas anuales a 1.826,27 horas, eliminar el pago de complementos de domingos y festivos, reducir el salario hasta un 20 % y no tener trabas sindicales para abrir sus establecimientos los 365 días de año, incluyendo, sin retribución extra, Navidad y Fin de Año. 
Es decir que los ínclitos Amancio Ortega, Isidoro Álvarez, Roig y demás "lumbreras" de este estercolero al que llamamos "país" quieren andar, a marchas aceleradas, el camino de regreso a la esclavitud, jaleados por esos señores que ponen la mano para llevarse un sobre lleno de negros billetes cada mes. 
¿En qué considera la familia, la dignidad o la humanidad de sus obreros o empleados para hacer este ejercicio de sadismo? 
El péndulo social ha girado de forma que el chantaje por el puesto de trabajo es irresistible. Esta tortura, tiene como voceros esa ministra “rara” que aparece en las pantallas rezándole a la Virgen del Rocío o esos ministros económicos impresentables que van otorgando rebajas y amnistías a defraudadores y corruptos. 
Es el más cruel, contumaz y agresivo terrorismo que hemos padecido en el planeta. El sobresalto es diario y sin teatralidad alguna, buscan nuestros huesos, mondos y lirondos.
Pero no desespero, creo que el péndulo oscilará en un futuro, más temprano que tarde, y en ese momento me gustaría verle la cara - y el pescuezo- al multimillonario Ortega, a Álvarez o a Roig y decir que "Ya es primavera en el Corte Inglés". 
A nadie le pareció mal que se quitaran pagas a funcionarios y que se les bajara el sueldo porque, total, se lo merecían. Lo que no fueron capaces de pensar era que con eso se levantaba oficialmente la veda y que a continuación iban ellos. 
Otros que se creían que a ellos no les iba a tocar. 
Ni quito ni pongo. Sólo reenvío.

miércoles, 15 de mayo de 2013

¡VIVA LA BLANCA PALOMA!

 
 
Mi perro acojonado y tembloroso entre mis piernas. Para él, el sonido de los cohetes que estallan en el exterior ha de significar el comienzo de una guerra. Él no entiende las extrañas festividades de los humanos. Abajo, en la calle, cagan los caballos, hartos de soportar el peso de tanto señorito andaluz. El “Sinpecado” baila al ritmo de la flauta y el tamboril. La hermandad de emigrantes de Huelva ya camina hacia la aldea. ¿Qué le pedirán este año a La Pastora? ¿Le reprochará alguno que no atendiese el ruego de nuestra flamante ministra de empleo? ¿Acaso irá ella también a visitarla, de tapadillo, para que nadie la moleste cuando baile sevillanas o deguste el jamón y el rebujito? Mi perro tiembla y, a veces, creo que es más consciente que los humanos. Él imagina el inicio de una guerra y se esconde entre mis piernas. Afuera, la gente canta, sí, y suenan palmas por doquier. Pero faltan muchos, demasiados, faltan todos los que hacen cola en los comedores públicos, los del extrarradio que ya apenas pueden pagarse el autobús, los que buscan alimentos en contenedores de basura, los que perdieron su trabajo y están tristes y tan asustados como Bebo, mi perro, los que en estos momentos soportan el dolor de la enfermedad sin que los puedan atender o procurarse el medicamento que les calme. Faltan tantos, son ya tantos los apartados del “sistema”. ¿Dirá acaso nuestra ministra onubense del PP que todos esos romeros, rodeados de flores coloridas y otras innaturales parafernalias, no son la mayoría, que la mayoría silenciosa que hoy no ha salido a la calle es la que verdaderamente cuenta? ¿O es que todo depende de quién comande la manifestación?, ¿la sotana o un pantalón zurcido y desgastado? Sí, creo que hoy Bebo es más lúcido que la mayoría de los humanos que gritan en mi calle.


   Pero lo que más me entristece es la sonrisa inocente de los niños. Algunos ven un caballo por primera vez y saltan de excitación cuando una yegua se acerca. Muchos van vestidos con trajes de flamenco o de gitana y siente que son, en realidad, el centro de una fiesta de disfraces. Quizá lleven razón y todo esto en el fondo no sea más que eso. El banquero estafador volverá a serlo en cuanto la fiesta se acabe y negará mañana la dación en pago al padre de la niña que lo saluda ahora desde el suelo. Y el padre de la niña, cuando vuelva a casa, llorará impotente y a solas en el dormitorio, recordando cómo el caballo sobre el que montaba el banquero que le va a destrozar la vida logró sacarle una sonrisa a su hija. Un rayo de luz esa sonrisa dentro del drama hipócrita que es la sociedad, pensarán algunos. Pero ¿es qué no hay formas más humanas de conseguir la sonrisa de un niño?, porque, tras el equino, se muestra toda la simbología y la ostentación del poder que nos somete, ese “es más el que más tiene”.  ¿Por qué, entonces, adoctrinamos a los niños en este folclórico y litúrgico esperpento?, ¿por qué les obligamos a participar en este circo de falsedades y apariencias?, ¿por qué les incitamos a la inconsciencia?
   Ya ha pasado toda esa absurda fanfarria y los cohetes han dejado de sonar. Bebo está algo más tranquilo y con su pata me agradece la nula protección que he podido darle. Para él la guerra se ha alejado y vuelve a tener ganas de salir al balcón. La comitiva ya camina hacia la aldea sin poder levantar esta vez el polvo del camino, debido a la fugaz lluvia con la que hoy ha amanecido el día. Allí, en la aldea de El Rocío, si todo va como el año pasado, se congregarán hasta seis millones de personas, tanto o más como parados tenemos en nuestro país. ¿Se acordará alguno de las exóticas palabras de la ministra Fátima Bañez cuando dijo en Almonte: “Yo confío en la inmensa generosidad de nuestra Virgen, la Blanca Paloma, y sé que ella procurará trabajo a todos y cada uno de los españoles”? Quizá se refería a aquellos que este año han tenido la suerte de guardarles sus caballos o de cocinarles el famoso caldo de puchero con el que los señoritos andaluces se recuperarán de la diaria resaca. Igual hasta resulta que la ministra le piensa otorgar a la Virgen la medalla del Estado como premio a su labor emprendedora. Ya nada me extrañaría en este circo.  Mañana le tocará el turno a la hermandad de Huelva y yo seguiré encerrado en casa, disfrutando de la pavorosa lucidez de Bebo, tiritando entre mis piernas. Y no será otra guerra la que anuncien los cohetes, tan sólo será una batalla más, y también perdida, como todas.